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4 de abril de 2026

Cómo empezar con los pedidos online: guía paso a paso para montar tu canal sin comisiones desde cero

La mayoría de los dueños de restaurantes que quieren empezar a vender online se atascan en el mismo punto. Darse de alta en Glovo o Just Eat lleva media hora, pero entre el 15 y el 35 por ciento de cada pedido se va en comisiones. Imagina un restaurante de comida casera, llamémoslo La Huerta: 900 pedidos al mes, un ticket medio de 24 euros, una facturación de 21.600 euros. Cuando el marketplace se queda con un 28 por ciento de comisión, a final de mes se van casi 6.000 euros a la plataforma sin que nadie haya tocado un solo plato. Ese dinero es el sueldo de un cajero, la diferencia del alquiler de un horno, todo un presupuesto de publicidad.

La solución no es huir del marketplace, sino montar tu propio canal al lado. Cuando abres un sitio y una app de pedidos online sin comisiones que funcionan con tu propio dominio y tu propio logotipo, cada pedido llega directamente a ti. La diferencia se queda en tu bolsillo. Montar ese canal con RestApp no requiere conocimientos técnicos; en este artículo te explicamos cada paso en orden, desde preparar la carta hasta activar el pago, desde definir el reparto hasta poner el canal en marcha.

Tanto si eres una cafetería recién abierta como un restaurante que lleva años atado al marketplace, la hoja de ruta de aquí es lo bastante clara como para montarla en una sola tarde. Empezamos desde cero y al final llegas al punto de coger el teléfono y recibir tu primer pedido sin comisiones. Puedes abrir una cuenta gratis y aplicar los pasos en paralelo mientras lees.

Paso 1: lleva tu carta al mundo digital

Todo empieza por la carta, porque es lo primero que ve el cliente. Si tienes una carta impresa o una lista en Excel, tienes que pasar los productos al formato digital por categorías: entrantes, platos principales, bebidas, postres. La estructura de carta digital de RestApp te permite añadir a cada producto una foto, una descripción, un precio y un tiempo de preparación. Una buena foto aumenta de forma visible el ticket medio; en lugar de una lista sosa, pon imágenes que abran el apetito.

Al montar la carta no te saltes las opciones de ración ni los ingredientes extra. Para una pizzería, variaciones como el grosor de la masa, el queso extra o una segunda salsa personalizan el pedido y a la vez engordan el ticket. En RestApp puedes definir estas opciones como obligatorias u opcionales y poner un precio distinto a cada una. El cliente no tiene que llamar para preguntar 'con picante o sin picante', el pedido entra claro.

Si quieres usar la misma carta también en la mesa con un código QR, basta con una sola configuración. Con la carta digital QR, el cliente del local la ve desde la mesa y el cliente de casa la ve desde el sitio, ambos la misma carta, y cualquier cambio de precio lo haces desde un único sitio. Montar bien la carta una vez acelera todos los pasos siguientes.

Paso 2: configura tu dominio y tu sitio de pedidos

Tener tu propio canal significa tener tu propia dirección. En el marketplace eres 'tal restaurante, 4,2 estrellas, entre otros 200 parecidos'; en tu propio dominio eres una marca. Lo ideal es una dirección corta y fácil de recordar: un subdominio como pedidos.lahuerta.com o directamente lahuerta.com. RestApp te da un sitio de pedidos y una app móvil con tu marca, y conectar tu dominio es una configuración de DNS de unos pocos minutos.

Al abrir el sitio, sube tu logotipo, los colores de tu marca y la imagen de portada. Cuando el cliente entra en el sitio, debe entrar en tu mundo, no en el del marketplace. En esta fase defines también las reglas básicas: el horario, el importe mínimo del pedido y las zonas a las que repartes. Cuando estas reglas están claras, la cocina no prepara pedidos en balde y el cliente no se lleva un chasco al pedir con el local cerrado.

Junto al sitio de pedidos, que el cliente pueda instalar una app de verdad en su móvil es clave para la fidelidad. El cliente que descarga la app una vez ni siquiera abre el marketplace en el segundo pedido. Al montar el canal, mantén abiertos los distintos tipos de pedido: el reparto a domicilio, la recogida en local y el pedido en mesa se gestionan todos desde un mismo panel.

Paso 3: activa el pago online y el pago contra entrega

El cliente ha llenado la cesta, toca pagar. Aquí mantener abiertas las dos vías sube la conversión: el pago online con tarjeta y el pago contra entrega en efectivo o tarjeta. Gracias a la integración de pago online, el dinero pasa directamente a tu cuenta, sin esperar al 'pago la semana que viene' como en el marketplace. Una vez configurada la conexión con el TPV virtual, el pago seguro con 3D Secure funciona con un solo clic.

El beneficio concreto del pago online es que el cobro queda asegurado. En el pago contra entrega, si el cliente no abre la puerta o se echa atrás, el producto se te queda en las manos; con el pago anticipado ese riesgo es casi nulo. Aun así, para no forzar la costumbre del cliente de barrio, deja también la opción de pago contra entrega; verás cómo con el tiempo esa proporción se desplaza hacia el pago online.

Cuando actives el pago, mira la diferencia de comisión en números. En el marketplace, de un pedido de 24 euros se va un 28 por ciento, es decir unos 6,70 euros; en tu propio canal solo hay la comisión de transacción del TPV virtual, de un 1 a un 2 por ciento, y el resto se queda contigo. Para ver esta diferencia, puedes hacer el cálculo con tu propio volumen de pedidos en la página de precios.

Paso 4: define las zonas de reparto y el repartidor

El pedido ha llegado, ahora hay que hacerlo llegar al cliente. Lo primero es delimitar la zona a la que repartes. Con las zonas de reparto puedes dibujar zonas barrio a barrio en el mapa y asignar a cada una un importe mínimo de cesta y un coste de reparto distintos. Si no llegas a un barrio lejano en 30 minutos, dejarlo fuera de cobertura corta de raíz las quejas por comida fría.

Puedes organizar el reparto de dos maneras: con tu propio repartidor o con una empresa de reparto con la que tengas acuerdo. Si tienes repartidor propio, le asignas el pedido desde el panel y el cliente ve que el repartidor ha salido. En lugar de cargar el coste del reparto en el plato, suele ser más sano equilibrarlo con el coste de envío, porque mantener bajo el precio del producto aumenta el número de cestas.

El eslabón que une la cocina con el reparto es la pantalla de cocina. En cuanto entra el pedido aparece en la pantalla KDS, el cocinero lo prepara y, cuando está listo, se avisa al repartidor. Cuando este flujo está montado, no se pierden tickets de papel ni se vive el caos de 'qué pedido se ha quedado dónde'. La diferencia la notas sobre todo en un viernes noche con mucho trabajo.

Paso 5: prueba el canal y ponlo en marcha

Antes de ponerlo en marcha, haz tú mismo un pedido de principio a fin. Entra en el sitio, elige un producto, añade un ingrediente extra, escribe la dirección, paga con tarjeta. Comprueba si el pedido cae en la pantalla de cocina, si el ticket se imprime correctamente y si el coste de reparto se calcula bien. Esta prueba de cinco minutos evita decenas de fallos el día de la apertura.

Al hacer la prueba, no te olvides de la parte de la cuenta. Si tomas pedidos en mesa dentro del local, con la cuenta y el TPV en la nube los pedidos online y las cuentas de las mesas se unen en un mismo sistema. Así, al cierre del día no tienes que mirar en dos sitios distintos 'qué he vendido online y qué he vendido en sala'; un solo informe te lo muestra todo. Pasear una vez al personal por este flujo suele bastar.

Si todo funciona, anuncia el canal. Pon pegatinas con código QR en las mesas, cuelga en la caja un cartel de 'pide en nuestra web sin comisiones', comparte el enlace en Instagram, mete en las bolsas de reparto una tarjeta con tu dominio. La primera semana puedes ofrecer un pequeño descuento para atraer hacia tu canal al cliente que viene del marketplace; el cliente que pasa una vez suele quedarse.

Paso 6: haz crecer el canal con la fidelización y los informes

El canal está abierto, han llegado los primeros pedidos. Ahora el trabajo está en hacerlo crecer. Lo más valioso que el marketplace no te da son los datos del cliente; en tu propio canal, el teléfono, la dirección y el historial de pedidos de cada cliente son tuyos. Con las herramientas de fidelización y promociones puedes montar una campaña de 'el quinto pedido invita la casa' o enviar un descuento especial a un cliente que lleva tiempo sin pedir. Esto en el marketplace no es posible.

La respuesta a preguntas como qué producto se vende más, qué hora tiene más trabajo o qué barrio es más rentable está en los informes en la nube. Desde el móvil ves la facturación en tiempo real, el producto más vendido y el ticket medio. Decisiones como retirar de la carta un producto flojo o reforzar el personal en las horas punta las tomas con números, no con suposiciones.

Volvamos al ejemplo de La Huerta: tres meses después de abrir el canal, el 40 por ciento de sus pedidos llegaba desde su propio sitio. Casi la mitad de los 6.000 euros de comisión mensual se quedó en su bolsillo, y con ese dinero invirtió en publicidad local y siguió haciendo crecer su propio canal aún más. Para una comparación más a fondo, el artículo comisión del marketplace o tu propia web ofrece un cálculo claro.

Puntos clave

  • El objetivo de empezar con los pedidos online no es huir del marketplace, sino montar a su lado tu propio canal sin comisiones y quedarte la diferencia en el bolsillo.
  • El orden importa: primero la carta y el dominio, luego el pago y el reparto, y por último la prueba y la puesta en marcha. Cada paso facilita el siguiente.
  • Activar el pago online asegura el cobro; en lugar del 15 al 35 por ciento de comisión del marketplace, solo pagas la comisión del TPV virtual, de un 1 a un 2 por ciento.
  • Cuando la pantalla de cocina, las zonas de reparto y la cuenta se unen en un solo panel, no hay caos de pedidos ni tickets perdidos en las horas punta.
  • La verdadera ganancia está en los datos del cliente: con campañas de fidelización e informes en la nube haces crecer tu canal un poco más cada mes.

Preguntas frecuentes

¿Hacen falta conocimientos técnicos para empezar con los pedidos online?+

No. Pasar la carta al formato digital, conectar el dominio y activar el pago se hace paso a paso desde el panel. Para el dominio basta con una sola configuración de DNS, el resto avanza con lógica de arrastrar y soltar. Puedes poner tu canal en marcha en una sola tarde.

¿Cuánta comisión pago al recibir pedidos desde mi propia web?+

En tu propio canal, RestApp no cobra comisión por pedido. El único gasto es la comisión de transacción del TPV virtual en el pago online con tarjeta, de un 1 a un 2 por ciento. Comparado con el 15 al 35 por ciento de comisión de los marketplaces, una parte importante de cada pedido se queda contigo. Puedes calcularlo con tu propio volumen desde la página de precios.

¿Tengo que dejar el marketplace?+

No, puedes usar los dos a la vez. El marketplace puede ser un buen escaparate para descubrir clientes nuevos; al cliente que llega de ahí lo atraes hacia tu propio canal sin comisiones con fidelización y pequeños descuentos. El objetivo es llevar al cliente recurrente a tu propio sitio.

Si no tengo repartidor, ¿cómo hago el reparto?+

Tienes dos opciones: defines tu propio repartidor en el panel o trabajas con una empresa de reparto con la que tengas acuerdo. Dibujando las zonas de reparto en el mapa, asignas a cada zona un coste y un mínimo de cesta distintos, y dejas fuera de cobertura los sitios a los que no llegas.

¿Tengo que seguir por separado los pedidos online y los de las mesas del local?+

No, todo se une en un solo sistema. Gracias a la cuenta y al TPV en la nube, el pedido en mesa, el reparto a domicilio y la recogida en local se ven en el mismo panel. Al cierre del día, un único informe muestra a la vez las ventas online y las de sala, así no tienes que mirar en dos sitios distintos.

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