2 de junio de 2026
¿Plataforma de delivery o tu propio canal de pedidos? Comparativa de comisiones, datos y dependencia
Plataformas como Glovo, Just Eat y Uber Eats traen mucho tráfico a los restaurantes, eso es cierto. Pero la comisión que se descuenta al final de cada pedido, entre el 15 % y el 35 %, es un coste sobre el que no tienes ningún control. Y además ese cliente no es tuyo, es de la plataforma. Su nombre, su teléfono, lo que pidió: nada de eso lo puedes ver. En este artículo ponemos lado a lado el canal de la plataforma y tu propio canal de pedidos online sin comisiones; en comisión, relación con el cliente, propiedad de los datos y dependencia de la plataforma.
El resumen de la comparativa es este: la plataforma es un buen canal para ganar visibilidad y captar clientes nuevos, mientras que tu propia web sirve para fidelizar al cliente y proteger el margen. No son rivales, son complementarios. Lo lógico es usar la plataforma como un escaparate y poco a poco llevar al cliente que llega hacia tu propio canal de carta QR y pedidos. Así dejas de pagar comisión en cada pedido repetido.
Veámoslo con un ejemplo. Imagina un local de hamburguesas que recibe 60 pedidos a domicilio al día. El ticket medio es de 25 €, la comisión media del 28 %. Eso supone, sobre una facturación mensual de unos 45.000 €, cerca de 12.600 € en comisiones al mes. Si pudiera trasladar la mitad de esos pedidos a su propio canal, se quedarían unos 6.300 € directamente en su bolsillo cada mes. A continuación desglosamos esa diferencia punto por punto.
Comisión: la diferencia más visible
En el modelo de plataforma, cada pedido sufre un descuento según la comisión que tengas pactada. Ese porcentaje varía según el sector y la ciudad, pero suele moverse entre el 15 % y el 35 %. En las categorías de más competencia (hamburguesa, pizza, pollo) trabajas cerca del límite superior. Y si a eso le sumas los anuncios para aparecer destacado, las aportaciones a campañas y las tarifas de servicio, la comisión efectiva sube todavía más.
En tu propio canal, en cambio, no hay comisión de plataforma. En un sistema de pedidos online sin comisiones el único coste es la pequeña tarifa de transacción que cobra el banco o la entidad de pago al aceptar pagos online; y eso ronda el 1 % o el 2 %. Es decir, en un pedido de 25 € pagas 7 € a la plataforma, mientras que en tu web te quedan 0,30-0,50 € de comisión de pago.
En el ejemplo de una cafetería, sobre 800 pedidos mensuales y un ticket medio de 9 €, la plataforma con un 25 % de comisión descontaba 1.800 € al mes. Al trasladar el 40 % de los pedidos a su propio canal de carta QR y pedidos, esa partida bajó a 1.080 €, con un ahorro neto anual de 8.600 €. Para echar las cuentas en detalle puedes consultar la guía del sistema de pedidos online sin comisiones.
¿De quién es el cliente? La diferencia en la propiedad de los datos
En la plataforma, quien hace el pedido es, técnicamente, cliente de la plataforma. Su nombre, su número de teléfono, su dirección y su historial de pedidos normalmente no los puedes ver. Llegar directamente al cliente, enviarle una promoción o invitarle a pedir de nuevo está muy limitado. La relación no se establece entre tú y el cliente, sino a través de la plataforma.
En tu propio canal, cada pedido genera un registro de cliente que es tuyo. Quién, cuándo, qué pidió, cuánto gasta de media: todo eso está en tus pantallas de informes en la nube y de back office en la nube. Con esos datos ves qué producto se vende más, a qué hora hay más volumen y qué cliente no ha vuelto.
Y ese dato lo conviertes en facturación con las herramientas de fidelización y promociones. Un descuento en el cuarto pedido al cliente que ya ha pedido tres veces, una oferta especial en su cumpleaños, un recordatorio a quien lleva 30 días sin pasarse. En la plataforma no puedes hacer nada de esto, porque no tienes acceso al cliente.
El equilibrio entre dependencia y visibilidad
La mayor fortaleza de la plataforma es el tráfico. Millones de usuarios abren la aplicación y ven tu restaurante en los resultados de búsqueda o en la categoría. Cuando abres un restaurante nuevo o quieres darte a conocer en un barrio donde aún no te conocen, esa visibilidad es realmente valiosa. Por eso rechazar la plataforma por completo no tiene sentido.
El problema está en atar toda tu facturación a una sola plataforma. Cuando sube la comisión, cambia el algoritmo de posicionamiento o suspenden tu cuenta, tu negocio se para. Depender de un único canal anula tu capacidad de decidir sobre precios y condiciones. Tu propio canal, en cambio, está totalmente bajo tu control; defines tu carta, tus precios, tus zonas de reparto y tus campañas sin pedir permiso a nadie.
El equilibrio sano es posicionar la plataforma como canal de captación de clientes y tu propia web como canal de retención. Para la comparativa de estos dos canales y la estrategia de migración, el artículo comisión de Glovo y Just Eat frente a tu propia web trata justo este tema.
Operación: ¿pantallas separadas o un solo sistema?
El verdadero dolor de cabeza diario de la mayoría de los restaurantes es este: una tablet para Glovo, otra para Just Eat, los pedidos por teléfono aparte. La cocina no consigue seguir de dónde viene cada pedido, un pedido en una de las tablets se pasa por alto, el reparto se lía. Cuando cada plataforma pone su propio dispositivo sobre la barra, la caja se convierte en un vertedero tecnológico.
Cuando tu propio canal de pedidos funciona integrado con el sistema de TPV en la nube, el pedido cae automáticamente en la caja y en la pantalla de cocina (KDS). El personal no teclea a mano, el pedido no se pierde, y la pantalla de cocina muestra en orden qué producto ha entrado y cuándo. Puedes ver qué es un ticket de comanda y por qué importa en el artículo qué es la comanda.
Además, todos los tipos de pedido como reparto a domicilio, recogida y pedido en mesa se reúnen en el mismo sistema. Una sola pantalla, un solo informe, un solo stock. La plataforma no te ofrece esto; cada canal se queda en su propia isla.
Marca y experiencia del cliente
En la aplicación de la plataforma, tu marca es una línea más de una lista entre cientos de restaurantes. El cliente se encuentra con el lenguaje visual de la aplicación y con las campañas de la plataforma; tu logotipo queda como una pequeña miniatura. El cliente dice "lo pedí por Glovo" y la mayoría de las veces deja el nombre de tu restaurante en segundo plano.
En cambio, en tu propia web de pedidos con marca y en tu aplicación móvil todo lleva tu identidad. Los colores, el logotipo, el lenguaje de las campañas, el diseño de la carta digital: todo es diseño tuyo. El cliente se relaciona directamente contigo y la experiencia se queda en su memoria. Para repetir el pedido abre tu aplicación en lugar de buscarte en la plataforma.
La propiedad de la marca es el activo más valioso a largo plazo. Cuando el restaurante sale a la venta o abres un local nuevo, una base de clientes fieles y un canal propio son un valor tangible. Tu posición en la plataforma, en cambio, no es transferible: no te pertenece.
La forma correcta de usar ambos a la vez
El modelo más sano es montar los dos canales no como rivales, sino como un embudo por fases. La plataforma trae al cliente nuevo; tú invitas a ese cliente a tu propio canal. Mete una tarjeta con código QR en la caja del pedido, ofrece un descuento en el primer pedido en tu web, envía un pequeño folleto junto con el repartidor. El objetivo es captar el segundo pedido a través del canal sin comisiones.
Hay herramientas concretas para esa transición. Con la reserva online y la app de toma de pedidos en tu propia web ofreces al cliente una experiencia digital incluso en la mesa. Con fidelización y promociones acostumbras al cliente que llega de la plataforma a tu propio canal mediante puntos y descuentos. En pocos meses, una parte importante de los pedidos repetidos pasa a tu canal.
Si quieres empezar sin coste, puedes probar el sistema con prueba gratis y ver el plan que mejor te encaja en la página de precios. No hace falta que dejes la plataforma; solo consigues que deje de ser el único canal en el que pagas comisión en cada pedido.
Plataforma (Glovo / Just Eat / Uber Eats) frente a tu propio canal sin comisiones
Plataforma / Método tradicional
- • Descuento del 15-35 % de comisión en cada pedido
- • Los datos del cliente son de la plataforma, no te queda registro
- • No puedes hacer campañas ni fidelización directa
- • Dependencia de una sola plataforma, sin voz sobre el precio
- • Tu marca es una línea en una lista, la experiencia es de la plataforma
- • Una tablet por canal, operación dispersa
Tu canal sin comisiones con RestApp
- Sin comisión, solo una tarifa de transacción de pago del 1-2 %
- Todos los datos del cliente y el historial de pedidos son tuyos
- Tú gestionas la fidelización, los puntos y las promociones
- Control total sobre la carta, los precios y las zonas de reparto
- Experiencia con web y app móvil con tu propia marca
- Una sola pantalla y un solo informe, integrados con el TPV en la nube y el KDS
Puntos clave
- La comisión de la plataforma (15-35 %) se reduce a una tarifa de transacción de pago del 1-2 % en tu propio canal; cada pedido que trasladas va directo al margen.
- En la plataforma los datos del cliente son de la plataforma; en tu propio canal son tuyos: nombre, teléfono e historial de pedidos son la base de tu trabajo de fidelización.
- Depender de una sola plataforma anula tu capacidad de decidir sobre precios y condiciones; tu propio canal te devuelve el control.
- Tu propio canal funciona integrado con el TPV en la nube y el KDS; todos los tipos de pedido y los informes se reúnen en una sola pantalla.
- La estrategia correcta es usar ambos a la vez: la plataforma capta clientes, tu propia web los retiene y protege el margen.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mayor diferencia entre la plataforma y tu propio canal de pedidos?+
La mayor diferencia es la comisión y la propiedad del cliente. La plataforma cobra un 15-35 % de comisión por cada pedido y no comparte contigo los datos del cliente; en tu propio canal no hay comisión, solo una pequeña tarifa de transacción de pago, y los datos del cliente son totalmente tuyos.
¿Debería dejar la plataforma por completo?+
No hace falta. La plataforma es una potente fuente de tráfico para captar clientes nuevos. Lo lógico es usarla como canal de captación y trasladar al cliente que llega hacia tu propio canal sin comisiones para los pedidos repetidos.
¿Qué costes tiene tu propio canal de pedidos?+
No hay comisión de plataforma. El único coste variable es la tarifa de transacción que cobra el banco o la entidad de pago al aceptar pagos online; suele estar en la franja del 1-2 %. Para el coste del plan de RestApp puedes consultar la página de precios.
¿Cómo atraigo a mi propio canal al cliente que llega de la plataforma?+
Los métodos más eficaces son poner una tarjeta con código QR en la caja del pedido, ofrecer un descuento especial en el primer pedido y dar puntos de fidelización. Cuando el cliente hace el segundo pedido desde tu aplicación, no pagas comisión.
¿No resulta caótico gestionar los dos canales a la vez?+
Cuando tu propio canal está integrado con el TPV en la nube y la pantalla de cocina, todos los pedidos caen en un solo sistema. Aunque las tablets de la plataforma queden aparte, tus pedidos de reparto, recogida y mesa se reúnen en la misma pantalla y en el mismo informe.
¿Tiene sentido montar un canal propio para una cafetería pequeña?+
Sí. Incluso en una cafetería que recibe unos pocos cientos de pedidos al mes, la diferencia de comisión llega a varios miles de euros al año. Y además, retener al cliente con la carta QR y la fidelización es más crítico para un negocio pequeño que para uno grande.
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